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Menos nabo suelto?

De acuerdo al diario La Capital, este año hubo “muchos menos” heridos como resultado de los festejos de comienzo de año, en comparación con fechas anteriores. Sí­ aumentó el número de pacientes atendidos por exceso de alcohol y drogas.

Si bien hubo menos casos, se estima que la cantidad de atención fue de alrededor un 20 por ciento más que los dí­as regulares”.

En el Hospital Materno Infantil coincidieron en que fueron menos que años anteriores los chicos que se atendieron con heridas por pirotecnia en ojos y extremidades, ninguno de los cuales revestí­a gravedad.

¿Estaremos disminuyendo el número de nabos en la ciudad, o solamente es que por un tema económico no se utilizó tanta pirotecnia?.

También es de destacar que en los controles de alcoholemia de fin de año solo se secuestraron 30 vehí­culos, lo que si bien puede parecer mucho, para esta época particular del año resulta un número bajo.

¿Otra vez Navidad?

Increíble que ya haya pasado otro año. Casi sin darnos cuenta, otra vez las fiestas estan sobre nosotros. Los asiduos lectores de esta página saben que estas fechas no están hechas para mi. Para los recién llegados, como dicen que una imágen vale más que 1000 palabras, voy a tratar de plasmar en una foto mi estado de ánimo en estos días. No soy un artista, tengan en cuenta eso.

Hace unos días, le preguntaba a mi mujer qué era lo peor de las fiestas para ella, y me contestó “lo peor de las fiestas para mí sos vos y tu humor”. Sin duda me dejó pensando. Mi primera reacción fue cambiar mi actitud -después de todo es solo cuestión de actitud, según Fito- pero unos pocos eventos posteriores a eso me demostraron rápidamente que no voy a poder.

Las fiestas son una horrible imposición social que nos negamos a desterrar. Habría que dejar solo la parte de los regalos para los chicos, que son los que disfrutan. En fin, no voy a abundar sobre la lista de cosas que no me gustan, ya que muchas de ellas ya las comenté en una entrada del año pasado.

Otra Vez Navidad?

Comenzaron las fiestas

Quienes me conocen saben que no me gustan las fiestas de fin de año. Creo que comenzó a los 15 años, o tal vez unos años antes. Sin ninguna creencia religiosa, Navidad y Año Nuevo son dos días de suplicio que involucra varios puntos de tortura:

  • La decisión de “adonde la pasamos”
  • “Con la familia de quien”
  • Hacer de chofer el dia que hay mas locos manejando para la parte de la familia sin auto
  • Aguantar hasta la medianoche cuando uno normalmente cena a las 9 cada día
  • Hacer y recibir regalos intrascendentes
  • Cenar en verano, con 30, comidas pensadas para el ártico
  • Al día siguiente, volver al mismo lugar porque “sobró mucha comida”
  • Ser el blanco de críticas por mi cara de orto debido a que no me gustan las fiestas

(seguro que la lista puede seguir, pero en realidad no era el objetivo del post)
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