La Piedra Rosetta
Siempre había esuchado hablar de La piedra de Rosetta, sabía que tenía cierta importancia, pero no tenía gran idea. Asi que me puse a investigar un poco de qué se trataba:
Esta piedra, fue descubierta en 1799 por un capitán francés, en un pueblo egipcio del delta del Nilo, llamado por los franceses Rosette, durante la guerra francesa contra los ingleses en tierras de Egipto.
Iba a ser transportada a Francia, pero los ejércitos ingleses la confiscaron, y se exhibe actualmente en el Museo Británico de Londres, detrás de una campana de vidrio. Incluso, en uno de sus lados lleva la leyenda “capturada por el ejercito británico”, y del otro “presentada al Rey Jorge III”.
La importancia reside en que contiene un texto escrito en tres lenguajes distintos, y fue la pieza clave para descifrar los jeroglíficos de los antiguos egipcios. Contiene un decreto del faraón Ptolomeo V, en tres formas de escritura: jeroglífica, demótica y griego uncial.
El texto en griego fue traducido al francés muy rapidamente, todavía en el mismo Egipto. A ningún experto se le escapaba la importancia del descubrimiento. Inmediatamente los franceses realizaron varias copias de la inscripción. Copias que les serían muy útiles, porque tras su derrota frente a los ingleses, tuvieron que entregarles todas las obras artísticas que habían recogida (incluida la Piedra Rosetta), por lo que fueron esas copias las únicas que pudieron llegar a Francia.
El texto en demótico fue traducido relativamente rápido, basándose en el copto. De esta forma se demostraron dos importantes teorías, que el copto era un idioma procedente del idioma que hablaba los antiguos egipcios y que los tres idiomas que aparecían en la piedra Rosetta decían lo mismo.
El inglés Thomas Young, analizando la Piedra Rosetta y comparándola con otras inscripciones de las que se sabía el faraón que mencionaban, descubrió la forma como se escribían los nombres de los faraones en los textos jeroglíficos (en los llamados cartuchos). Gracias a ello, estudiando otros textos, consiguió identificar 204 palabras. Era la primera vez que se conocía alguna palabra jeroglífica.
Pero la traducción total la lograría un joven de tan sólo 18 años llamado Jean-Franíois Champollion.
A Champollion se le ocurrió una idea absolutamente revolucionaria. La de considerar que los jeroglíficos tenían un componente fonético (como nuestros alfabetos) y no sólo idiográfico (un símbolo = una palabra) como se daba por supuesto.
Recogió los jeroglíficos que Young había identificado como el nombre de Ptolomeo y observó que cada uno se correspondía con el dibujo de algo que, en copto, empezaba con una sílaba que unidas formaban la palabra Ptlomys. Repitió el experimento con más faraones de los identificados por Young, como Cleopatra, de la que leyó Cliopatra.
Emocionado con este descubrimiento, realizó la misma operación sobre todo el texto, pero descubrió que no siempre era válido. En realidad, el egipcio jeroglífico tampoco era una escritura puramente fonética, como la nuestra, sino un intermedio entre escritura alfabética e idiomática que, mediante distintos signos, indica al lector si debe ser leído de una forma o de otra. Una vez comprendido esto, la traducción salío por sí misma en muy poco tiempo.
De pronto, los miles de textos jeroglíficos conocidos podían ser leídos, y un aluvión de información sobre el Antiguo Egipcio quedó al alcance de los investigadores europeos.



mayo 6, 2009 
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