La Navaja de Occam
Durante la primera mitad del S. XIV, en el punto central del oscurantismo medieval, un monje franciscano, Guillermo de Occam (u Ockham) encendió una pequeña luz que marcó el camino a seguir, con una idea simple pero filosa como una navaja separó a la ciencia de la teologí e inició el camino de una filosofía libre y abierta a la razón, esta idea es conocida como el “Principio de economía de pensamiento de Occam” o “La navaja de Occam” y durante cinco siglos y medio ha sido un pilar de la metodología científica demostrando su valor metodológico.
En términos de creación de modelos para explicar fenómenos, es decir de modelos científicos, no es necesario demostrar que un modelo es incorrecto, sino que basta con explicar el mismo fenómeno de una manera más simple o un conjunto más amplio de fenómenos con un modelo igual de complejo, veamos un ejemplo.
Los antiguos alquimistas explicaban la pérdida de peso de las sustancias que se quemaban con la existencia del “flogisto” que era como el “alma” de dichas sustancias y que visiblemente se desprendía durante la combustión en forma de humo, pero como los metales ganaban peso, entonces se justificaba diciendo que el flogisto de los metales tenía peso negativo. Antoine-Laurent de Lavoisier, padre de la química, aceptó los resultados de los experimentos, pero no la explicación y propuso un modelo que definía toda combustión como una oxidación, el humo como bióxido de carbono, y en el caso de los metales se produce un óxido metálico que desde luego pesa más que el metal puro.
En este ejemplo podemos apreciar el valor de un modelo más simple para explicar un fenómeno, en este caso la oxidación y cómo un solo elemento, el oxígeno sustituye a un ente complejo como es el flogisto que en unas ocasiones tenía un peso positivo y en otras negativo. El modelo de Lavoisier, hasta hoy vigente es un ejemplo de la aplicación de la navaja de Occam.
Es importante comprender que el principio de economía de pensamiento o navaja de Occam es un principio filosófico que debemos aplicar a nuestro proceso de razonamiento de una manera permanente para lograr un razonamiento más lógico y con una mayor probabilidad de acierto es decir de acercarnos más a la realidad objetiva que es la que conforma el universo en el cual vivimos.
En muchas ocasiones nos enfrentamos a fenómenos que aún no podemos explicar de manera satisfactoria con los modelos científicos existentes, debemos resistir la tentación de aceptar modelos pseudo científicos que proporcionan explicaciones satisfactorias a estos fenómenos, pero nos alejan de la objetividad científica que debe regir nuestro pensamiento.
Para ponerlo más claro, La Navaja de Occam dice que
En igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta.
Posiblemente es algo que querramos recordar la próxima vez que nos topemos con algo que parezca no tener explicación.


diciembre 31, 2008 
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