Cabañas para insomnes

Después de un año complicado en temas personales, y ya con el nivel de stress en 8.9, decidimos que era tiempo de organizar una escapada para no terminar con un infarto de miocardio, un accidente cerebrovascular, o alguna cosa similar de las que nos tiene deparadas el destino en las ciudades modernas.

Sobre el nivel de stress: ya arriba de 8.0, convivir conmigo se hace difícil. Tiendo a hacer miserable al que se encuentre alrededor mio, a enojarme por razones que solo deberían producir risa, y a ponerme violento por razones que solo deberían enojarme. Yo se que es un parámetro muy subjetivo e imposible de medir para el resto, pero créanme, nadie querría comprobarlo.

Asi que nos “inventamos” un fin de semana largo: mi mujer trabajaría solo medio día el viernes, y aprovecharíamos ese fin de semana para ir a algún lugar tranquilo y relajado, de ser posible en medio de la nada, pero con las comodidades básicas de la civilización.

Por consejo de un conocido (vos sabés quién sos!), terminamos decidiéndonos por unas cabañas en la ciudad de Necochea (me voy a reservar el nombre).

Una evaluación de su págna nos mostraba unas bonitas cabañas, en un paisaje natural, se nos prometía “atención personalizada”, y que iban a “convertir tu estadía en algo inolvidable”. Bueno, esa parte sí la cumplieron. También decía “Todo aquello que necesitan para descansar en un solo lugar”.

Algunas de las cabañas disponía de una pequeña cocina, WiFi, y hasta un hidromasaje. Justo lo que buscábamos: tranquilidad, comodidad, suficientemente cerca como para que el viaje no insuma mucho tiempo. Un fin de semana en el paraíso.

También, como extra, en el mismo lugar tienen un servicio de Spa, una proveeduría, un salón de fiestas, y una pileta de agua salada.

Nadie mejor que yo debería saber que no necesariamente lo que se vende en las páginas de internet tiene que tener relación con la realidad.

Ya al anochecer del viernes decidimos salir a cenar fuera del complejo. Una cena tranquila y agradable, que prácticamente me hizo olvidar de los problemas menores que habíamos encontrado hasta el momento. Después de la cena, era hora de descansar.

Lamentablemente, no era lo que tenían planeado para nosotros. Descubrimos, no sin cierta pavura, que el salón de fiestas se encontraba a escasos diez metros de nuestra cabaña (si, solamente a diez pasos). El evento de esa noche era al parecer una despedida de una familia que se iba a  vivir a España.

Realmente hay que tener un sueño extremadamente pesado para dormir con Gilda a todo volúmen, al grito de “no me arrepiento de este amor, aunque me cueste el corazón…” . Luego de la ronda de cumbia, un animador con muy buenos pulmones exhortaba al público a “hacer el trencito”, mientras el DJ hacía gala de un pésimo gusto musical, pasando por los clásicos de la Mona Gimenez, hasta los aborrecibles temas de Los Auténticos Decadentes que no pueden faltar en cualquier fiesta que se precie.

Afortunadamente, alrededor de las 4 am comenzaron a escucharse motores, bocinazos, charla de borrachos, y para las 5 am el silencio era tal como me había imaginado que sería a partir de las 21.

El sábado no nos despertamos de muy buen humor. Es lo que provoca dormir poco y mal. Decidimos ir a caminar un rato, pero antes preguntamos en la administración si esa noche, sábado, tenían programado algún evento como instrumento de tortura.

Claro que si!. Tenían nada menos que una fiesta de 15, en el salón de eventos vecino a nuestra cabaña. De esas fiestas que terminan con chocolate para el desayuno a las 7 am. Con el asombro marcado en mi cara, pedimos una solución. Nos ofrecieron cambiarnos a la única cabaña vacía que quedaba, pero estaba no a diez, sino a veinte metros del salón de fiestas. No era una solución aceptable.

¿Comenté antes que había pagado por adelantado?. Siempre es un error, y yo lo sabía desde que hice modificaciones en mi casa y el contratista se fue con los trabajadores y mi dinero. Pero somos una raza a la que le cuesta aprender de sus experiencias.

Esperamos que vuelva la dueña para charlar con ella. Nos volvió a ofrecer la cabaña ligeramente más alejada, pero no lo aceptamos. Pedí que se me devuelva el dinero, así podíamos buscar un hotel en la ciudad y dormir como corresponde.

Para mi sorpresa, la dueña aceptó el pedido. Y no solo devolvió el dinero del segundo día de estadía, sino el total de lo abonado, mas las disculpas por no habernos avisado que el descanso prometido no incluí�a dormir.

El gesto me sorprendió tanto, que decidí igual escribir la experiencia, pero sin identificar al complejo. Me parece que al no haber abonado nada de la estadía, la mala prensa gratuíta no corresponde.

Decidimos en lugar de buscar un hotel cenar en Necochea y volvernos. El fin de semana no iba a mejorar.

Así que luego de 27 horas de poco descanso y enojo por la ilusión perdida, nos volvimos por la mal mantenida ruta 88, con la certeza de que éste 2009 piensa seguir dándonos batalla.

Como moraleja, si hay otros como nosotros, deseosos de unos días de tranquilidad, naturaleza, aire libre e hidromasaje, pregunten si el lugar es tranquilo de noche, a menos claro, que tranquilidad para ustedes venga acompañado de “Entregá el marrón”, “Vení Raquel, vení con los muchachos” y otras delicias de la música contemporánea.

(Incluso con todo lo sucedido, evalúo mi nivel de stress en 8.7, algo por debajo de cuando arranqué el fin de semana, aunque hubiese logrado ese mismo efecto con una hora de música Celta y viendo el último capítulo de The Big Bang Theory).

Actualización: El lunes me llegó un mail de la dueña del complejo, ofreciendo disculpas por el fin de semana, y ofreciéndonos un voucher para dos días sin cargo en la misma cabaña. No creo que lo utilicemos, pero el gesto estuvo muy bien.

8 respuestas para “Cabañas para insomnes”

  1. Otra que Stieg Larsson en tu relato!.Rescato 2 cosas:1)el reembolso de tu dinero (aplausos para la dueña);y 2)que conserves tu ácido humor después del fallido intento de relax y paz…(pero tranquilo maestro,que siempre hay revancha!).

  2. Si, al igual que Larsson, soy un muerto escribiendo :D

    Es verdad que al devolver el dinero, y darnos un voucher por dos dias mas (que no creo que usemos), demostraron que la idea no era joder, sino que solo se les paso. (Por eso no los escraché con nombre)

  3. jaja… muy divertida situación para leerla sin haberla vivido.
    Che, si decidías ESCRACHAR al lugar como vos decís, aparte de Roque y yo… se enteraría alguien mas? :)

  4. Más respeto che… si mirás las estadísticas de la página, verás que en promedio tengo 170 visitas únicas por dia, asi que si bien no le voy a arruinar el negocio, el boca a boca los puede complicarrrrr!!

  5. …. me preguntaba porqué tu mujer no me respondió el mail en el que puse “¿que tal Necochea, disfrutaron algo de ese pueblito de morondanga?.”, y eso que no lo dije con malicia, eh!! Ja,ja
    Qué grande la dueña…. muy europeo el gesto…. Hiciste bien en no poner ningún nombre, mira el quilombo que se armó con la Guardia del Mar…
    Saludos….

  6. Che, que uno de los que le dijo a Cris que era lindo fui yo…. no estaras hablando de mi, no? :-P

    Ricardo

  7. Gracias, al menos no me siento solo…. :-) )))

    Ricardo

    p.d la musica un asco, pero el lugar una maravilla, te comprabas medio kilo de valium y listo… :) ))

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